| Noviembre 2009
Violencia de género, también un tema de Responsabilidad Social
En 1999 la Asamblea General de las Naciones Unidas declaró el 25 de noviembre como el DÃa Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, conmemorando el brutal asesinato de las tres hermanas Mirabal, activistas polÃticas de la República Dominicana, por orden del gobernante Rafael Trujillo en 1960. Desde entonces, gobiernos, organismos internacionales y organizaciones sociales realizamos acciones para sensibilizar, incorporar e incentivar la participación de nuevos actores en la prevención de la violencia hacia las mujeres.
La desigualdad de género en América Latina es una realidad cultural que reclama imperiosamente un cambio en la estructura y dinámica de los ámbitos laborales para que promuevan la eliminación de las brechas de género y el aumento de la competitividad de las organizaciones. El 40% de las mujeres de América Latina sufre violencia fÃsica; 60% es vÃctima de violencia psicológica.
Desde un enfoque de Responsabilidad Social, el sector empresarial es un actor clave en el desarrollo y mejoramiento de la calidad de vida de sus trabajadores/as. Es mediante esta herramienta de gestión que las compañÃas pueden involucrarse para afrontar un problema cuyos múltiples impactos afectan el conjunto de la sociedad y dan un paso importante para llegar a ser socialmente responsables, que es la aspiración de todos quienes desean realizar una actividad sustentable.
La cultura de las organizaciones cambia, y muchos de los problemas que eran impensables de abordar en el ámbito laboral, hoy son y deben ser parte de las preocupaciones de las empresas. En este sentido, la violencia familiar debe ser un tema de interés de las empresas que buscan general climas laborales positivos, saludables, seguros y productivos.
La implementación de estrategias contra la violencia en el hogar y en el lugar de trabajo no requiere gran inversión económica sino creatividad para mejorar y coordinar la seguridad del personal a las polÃticas corporativas existentes. Para ellos es importante involucrar a trabajadores/as y directivos que legitimen la implementación.
La violencia contra las mujeres no es sólo fÃsica sino también psicológica, económica y social. La violencia no respeta el derecho de las mujeres a desarrollarse plenamente personal y profesionalmente. Avanzar en los cambios culturales necesarios para frenar la violencia doméstica y prevenir su ocurrencia en las nuevas generaciones, requiere de alianzas virtuosas que involucren al Estado, las organizaciones sociales y el sector empresarial, en función de la calidad de vida y la promoción de valores de convivencia entre las personas. Todos podemos hacer algo.
Fuente: Red Puentes Internacional
|